Rosácea, causas subyacentes. El abordaje mixto como solución

¡La rosácea ha invadido el mundo de la salud y la belleza! Pero es que ¿Es una patología nueva? No, pero gracias a la labor de divulgación científica y a los nuevos medios de difusión, la rosácea ahora es mucho más visible, diagnosticada y tratada con éxito. Aún así, sigue siendo una gran desconocida para muchos y no siempre, se tienen en cuenta las verdaderas causas subyacentes que hay tras ella.

Un diagnóstico difuso como la rojez que la caracteriza

Lo primero que debes saber sobre la rosácea, es que es prima hermana del acné.

De hecho, a nosotras nos gusta definir esta relación, señalando que ambas patologías forman parte de un mismo espectro. Son, por así decirlo, distintos estadios de una misma enfermedad. Presentan algunas características similares y a menudo resulta complicado distinguirlas.

Las cosas en medicina, como en la vida en general, no son blancas o negras. La mayoría de los casos que nos encontramos en consulta no son acnés puros o rosáceas puras, sino casos mixtos. De ahí la importancia de conocer las pequeñas diferencias sintomáticas que pueden darnos la clave y conocer exhaustivamente los factores que intervienen en una y otra patología.

Los 4 factores que influyen en la rosácea

  1. La glándula sebácea aumenta de tamaño y empieza a producir una mayor cantidad de grasa. Por eso las pieles con rosácea son grasas y con el poro visible. Esta es una de las grandes semejanzas entre acné y rosácea.
  2. A nivel superficial, aparece una inflamación acompañada de rojez difusa, granos rojos y pústulas blancas. Esta inflamación, sostenida en el tiempo, termina por debilitar la función barrera de la piel y por este motivo las pieles con rosácea suelen ser sensibles y estar deshidratadas a pesar del exceso de grasa.
    Aunque pueda parecer paradójico, tiene toda la lógica del mundo. Una piel que no ejerce bien su función barrera, pierde el agua que en condiciones normales debería retener. Por lo tanto, se reseca y sensibiliza y produce sensación de tirantez e irritación.

    Hagamos un apunte muy necesario: la piel sensible no es un tipo de piel, sino una condición alterada de la piel.

    Es vital lograr restaurar las funciones celulares para que la piel sea autónoma en la retención del agua, la producción de colágeno y elastina, etc.

  3. La dilatación de los vasos sanguíneos. Los vasos pierden la capacidad que tenían de contraerse y por lo tanto, todo aquello que tienda a dilatarlos aún más, hará que tu rosácea empeore. Ejemplos de esos factores externos son la exposición del sol, los cambios de temperatura, la ingesta de bebidas alcohólicas o comidas picantes o gestos tan involuntarios como el de ruborizarse.
    A nivel clínico, notaremos flushings (enrojecimientos súbitos) y aparición de pequeñas telangiectasias (venitas rojas también llamadas arañas vasculares) sobre todo en la zona de las mejillas y la nariz.
  4. La alteración de la microbiota cutánea con el aumento de la población del ácaro Demodex. Este bichito con pinta de extraterrestre y nombre de tendencia desfasada, convive de forma habitual con nosotros. El problema, como siempre, es su proliferación descontrolada y en la rosácea suele darse con bastante frecuencia. Hablaremos ampliamente del Demodex en el próximo artículo del blog porque es un gran desconocido y merece la pena poner el foco en él.

Te explicamos los 4 factores claramente en este esquema:

esquema de los factores que influyen en la rosácea, clínica Eguren

Tratamientos combinados para la rosácea

Es importante tener en cuenta que estos cuatro factores no influyen por igual en todos los casos de rosácea. Dependiendo de cada mujer y del estadio evolutivo de la enfermedad, estaremos ante un cuadro con predominio de unos factores u otros.

Por ese motivo el tratamiento debe estar “diseñado” completamente a medida y siempre recordando que debemos abordar factores muy diferentes entre sí.

Por otra parte, ésta es una patología con mucho recorrido a nivel sintomático. Desde los casos mixtos de acné-rosácea hasta la rosácea pura, hay un amplio abanico de grados de afectación. Por eso insistimos en la necesidad de iniciar tratamiento lo antes posible, sin esperar a que los síntomas sean muy incómodos o graves.

No existe ningún tratamiento que actúe en todos los factores de forma simultánea. Será necesario distinguir cuáles de ellos son los predominantes y sumar las distintas opciones terapéuticas en la combinación óptima. 

Los tratamientos se pueden dividir en cuatro grupos en función de su naturaleza y sus acciones:

  1. Los tópicos: Actúan desde la superficie hacia dentro y son muy útiles como primera línea de acción, siempre combinados con farmacología.

    Los tópicos ayudan mucho, pero no hacen milagros.

    • Las cremas a base de Ivermectina, nos ayudan a reducir la población del Demodex y restaurar así la microbiota cutánea. 
    • El retinol es el mejor aliado para reparar el daño textural y reforzar la función barrera de las pieles con rosácea. Sí, has leído bien, la piel con rosácea puede y en muchos casos, debe tratarse con retinol. Si reeducamos a las células para que cumplan con sus funciones biológicas, lograremos de un plumazo mejorar la sensibilidad, la sensación de tirantez, los picores y la deshidratación que sientes.
      La irritación inicial que este derivado de la Vitamina A pueda causarte, será del todo compensada cuando superes la fase de adaptación de tu retinización. Por supuesto, hay que ajustar la concentración de retinol a cada piel, e ir escalando hasta lograr la tolerancia al producto. 
  2. Antibióticos orales: Nos permiten reducir la inflamación de forma rápida y efectiva. Eso sí, ten en cuenta que actúan temporalmente, solo mientras dura el tratamiento.

    Una vez lo suspendemos, su acción se esfuma.

    Por eso se considera una herramienta de contención, que nos permite ganar tiempo mientras permitimos que otros tratamientos hagan su efecto.

  3. Isotretinoína: Este fármaco, muy común también en el tratamiento del acné, es una de nuestras mejores bazas. Lo usamos a dosis muy bajas con el fin de reducir el tamaño de la glándula sebácea y la producción de grasa, al mismo tiempo que bajamos la inflamación. Si mantenemos la isotretinoína lo suficiente, su efecto puede mantener bien esa respuesta en el tiempo debido a la atrofia que provoca sobre la glándula.
  4. Los sistemas de luz:
    • El láser y el IPL nos ayudan a reducir la inflamación, pero sobre todo actúan en esos vasos que se encuentran excesivamente dilatados y que dan como resultado la aparición de pequeñas telangiectasias o los episodios de flushing que hemos comentado.
    • El sistema de luz fluorescente de Kleresca  puede aportarnos beneficios en algunos estadios o perfiles de rosácea. Reduce la inflamación, la actividad de la glándula y también regula la micro-vascularización.

Caso de rosácea tratado en Clínica Eguren, antes y después:

tratamientos combinados para caso de rosácea en clínica dermatológica Eguren Madrid

La paciente sobre estas líneas, recibió un tratamiento combinado de Azitromicina (antibiótico) con tópicos a base de Hidroquinona, Retinol e Ivermectina, más una buena rutina de limpieza, con especial cuidado en el control de la grasa. Más adelante, se le añadió metformina, ajustando el tratamiento tópico.

No te resignes, la rosácea tiene tratamiento y es efectivo

En consulta es muy frecuente escuchar los relatos de pacientes que han acudido previamente a otros profesionales y han sido alentadas a “convivir con la rosácea” desde la resignación.

Esta patología no es un okupa al que no puedes echar, muy al contrario, puedes y debes tratarla y cuanto antes lo hagas, mucho mejor.

No permitas que tu cuadro evolucione y derive en un caso mucho más grave y ante todo, no sacrifiques tu calidad de vida por miedo o desconocimiento. 

Te invitamos a iniciar el viaje hacia una piel más sana, tolerante, no sensibilizada y libre de rosácea. Si quieres, podemos acompañarte en este periplo que no decimos que vaya a ser fácil, pero sí posible y alcanzable. Nos avala la experiencia de muchos casos de éxito, historias duras a las que juntas, hemos logrado dar la vuelta. La tuya puede ser la próxima. ¿Te apuntas? 


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