el uso del retinol en pieles con rosácea

El uso del retinol en pieles con rosácea

Si padeces rosácea, empápate bien de este artículo, porque seguro va a cambiar tu concepción de la enfermedad y de su tratamiento. Empezamos fuerte porque el tema, además de interesante, es de lo más controvertido.

La rosácea tiene una tasa de afectación alta y sin embargo sigue siendo una gran desconocida.

Te preguntarás y esto ¿Por qué ocurre? Vamos a ello…

Definición de la rosácea como punto de partida

Aunque ya hemos hablado varias veces de la fisiopatología de la rosácea, es importantísimo volver a ese esquema inicial. Así podremos clarificar las causas y efectos de la enfermedad y por lo tanto, entender el por qué de la indicación del retinol en casos de rosácea.

Lo primero que debemos recordar es que la rosácea no es algo que podamos meter en un cajón de clasificación estanco y cuadriculado.

Claro que hay casos de rosácea pura, pero también puede ir de la mano del acné. Al fin y al cabo, ambas son patologías dentro de un mismo espectro o dicho de otro modo, dos estadios evolutivos dentro de una misma enfermedad. Esto implica la confluencia de parte de su sintomatología y de su tratamiento.

Ambas afecciones parten de un problema de hipertrofia de la glándula sebácea. Mientras que en el caso del acné la influencia hormonal es de forma inequívoca el origen de ese aumento de tamaño y producción por parte de la glándula, en la rosácea la causa hormonal se diluye. Pero insistimos en el hecho de que en ambos casos la producción de sebo está aumentada y eso convierte a la piel en grasa, irregular en su textura y con el poro muy visible

Otro de los factores que influyen en la rosácea y que se replica en los casos de acné es la inflamación.

Eso sí, el tipo de inflamación es distinta en uno y otro caso.

La rosácea se caracteriza por una inflamación más difusa y generalizada. Si se cronifica, cosa que ocurre de no tratarse a tiempo, este enrojecimiento acompañado de granitos rojos y pústulas blancas, termina por desestabilizar la función barrera de la piel. ¡Ojo!, porque llegamos al quid de la cuestión. Es en este punto donde queremos detenernos. 

Las pieles con rosácea suelen estar deshidratadas. Puede parecer contradictorio, pues acabamos de decir que son pieles grasas. Pues por muy excluyentes que te parezcan estos dos estados de la piel, son compatibles y muy comunes. En resumen, las pieles que sufren rosácea son grasas por exceso de producción de sebo y están deshidratadas porque al alterarse la función barrera, dejan de poder retener el agua que la piel necesita para mantenerse hidratada.

Esto acaba traduciéndose en pieles que tienen sensación de tirantez y sequedad por pérdida de agua y no por falta de grasa. Esa sensación tan molesta, de escozor incluso, confiere a este tipo de pieles la condición de “sensibles”.

usar retinol pieles con rosácea

Aquí debemos volver a detenernos. No decimos que las pieles con rosácea sean sensibles, sino que se encuentran debilitadas y sensibilizadas. Es por lo tanto una condición transitoria y lo más importante, reversible

Por todo ello, las personas que tienen rosácea suelen mostrar aparente intolerancia a ciertos cosméticos o ser más reactivas. Y esa es la razón por la que la mayoría de las pacientes que atendemos en consulta, creen que el uso del retinol no es viable en su caso. No es extraño lo extendida que llega a estar esa creencia. Las pacientes piensan “si ya estoy irritada y me siento incómoda ¿Cómo voy a usar un principio activo tan irritante como el retinol?”

Pues bien, nosotras sostenemos tras muchos casos que avalan nuestra experiencia clínica, que el retinol es muy, pero que muy beneficioso para las pieles con rosácea. 

Por supuesto no es el único tratamiento a pautar. Si nos sigues, sabrás de nuestro modo de abordar los tratamientos, siempre de forma global y combinada. De lo que no hay duda es de que el retinol es un must en el camino hacia el control de la rosácea.

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Veamos cómo actúa

El retinol es un derivado de la vitamina A perteneciente al grupo de los retinoides. Es muy destacable su bajo peso molecular, lo que le confiere una gran penetrabilidad. Solemos usarlo con mucha más frecuencia que el resto de activos de su grupo por una cuestión de equilibrio entre su nivel de irritación y su capacidad de transformación.

Aunque es el más pautado, requiere de un proceso de adaptación que llamamos retinización.

Cuando ese proceso culmina, podemos decir que hemos logrado crear tolerancia al producto. En ese momento desaparecen todos los efectos esperables (rojez, irritación, quemazón, descamación…) que tanto echan para atrás a quienes no conocen bien el funcionamiento del producto.

En las pieles con rosácea, dada sus particularidades en cuanto a sensibilidad, tirantez e irritabilidad; usamos concentraciones bajas para empezar. Podemos optar también por una pauta menos intensiva que en pieles sin patología activa, aplicando el retinol a días alternos. Lo pautamos así para hacer el proceso más llevadero.

Conforme el producto va obrando el milagro, se produce una transformación a nivel intracelular que consiste en reeducar a las células, para que cumplan con las funciones biológicas para las que están programadas.

Veamos cuáles son los beneficios que obtenemos

  • Favorece la renovación celular y por lo tanto, la eliminación de células muertas, la desobstrucción del poro y la eliminación del demodex que suele estar aumentado.
  • Afina la capa córnea, jugando esto a nuestro favor en el tratamiento de la rosácea. Una superficie cutánea más fina favorece la absorción de los principios activos, descongestiona poros y los comedones, dando aspecto de una piel más luminosa, bonita y sana.
  •  Influye en la homogeneidad de la piel, lo cual nos será útil para evitar la Hiperpigmentación de las lesiones inflamatorias en los brotes de rosácea.
  •  Combate la deshidratación de la piel, porque dota a las células de la capacidad de retener el agua. Esto es vital en el tratamiento de la rosácea ya que restaura el equilibro agua-grasa y la función barrera, lo que se traduce en una piel no sensibilizada, fuerte y tolerante.

puede usarse retinol en piel con rosácea

Sí al retinol, pero acompañada.

Apostar por el retinol implica un compromiso de esfuerzo y constancia. La retinización puede ser incómoda y generar incertidumbre. Por eso corres el riesgo de tirar la toalla si no estás acompañada en el proceso.

De ahí que recomendemos encarecidamente y si tienes patología activa aún con más motivo, que lo hagas de la mano de tu dermatólogo. Él ajustará la pauta, te guiará en el proceso y lo más importante, disipará tus dudas. 

En resumen, podemos combatir la irritación de la rosácea con un principio activo también irritante. Imagínate tras una sesión intensiva de deporte. Te sientes cansada y tienes agujetas. ¿Qué haces? ¿Desistes y dejas de entrenar o vas a por todas apostando por la constancia? Recuerda que el retinol funciona igual, ajustando la pauta y la concentración, fortificará tu piel, su función barrera y hará que sea eficiente y autónoma. Una piel más sana y bonita es posible.

 

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